Salvanatura

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HOLANDA ATRAÍDO POR CAFÉ CERTIFICADO RAINFOREST ALLIANCE Imprimir E-Mail

Mie, 03 de Febrero, 2010.- Con esta primera experiencia, el grupo espera sensibilizar a los consumidores a interesarse por el café certificado ya que con ello aportan a una gran cadena de personas que cultivan de manera social y ambientalmente responsable el café.

 



 

Con un frente frío a punto de abandonar tierras salvadoreñas, decidimos partir hacia una de las zonas más frescas del país,  la Cooperativa Las Lajas, próxima al Parque Nacional Los Volcanes.
 
Sin ningún contratiempo estábamos a las puertas de la cooperativa y por indicaciones de un trabajador, ingresamos a una de las casas más antiguas de la zona, construida con madera, la cual perteneció a la antigua dueña de Las Lajas, una suiza, según nos comentó el Gerente General de la cooperativa, German Javier.
 
Dejamos la casa y atravesamos un solar a pleno sol de enero, dejándonos llevar por un murmullo de voces, provenientes de un salón de reuniones, que tenía por paredes la naturaleza.

El departamento de asistencia técnica de SalvaNATURA, SalvaASIST propició una reunión en este lugar entre los representantes de la tostadora Drie Mollen, un supermercado y un restaurante, todos de origen holandés, con los productores de Las Lajas. En un ambiente de cordialidad, los holandeses mostraron su interés de conocer directamente cómo se produce el café en la cooperativa.

 

 

Breve gira en la finca y un beneficio con olor a café

Con un entusiasmo inusitado por hacer la gira, el grupo de holandeses solicitó a Don German que los dejaran instalarse en la cama del pick up para recorrer la calle hasta la entrada del cafetal. En su país de origen esta práctica no es permitida, por seguridad de los pasajeros.
 
Al llegar a la zona donde todavía seguía la corta de café, el grupo observó varios montículos de granos de varios colores que yacían en un claro de la  finca. Ahí los trabajadores explicaron la primera selección de granos, separando los maduros de los verdes para luego llevarlos a pesar al beneficio.
 
Luego, recorrieron los senderos en busca de los cortadores y ahí experimentaron esta minuciosa labor, como la técnica para colocarse el cesto que recoge los granos. “Oiga, usté”, me pregunta una cortadora de café, “¿y ellos son canadienses, veá?”, sorprendida de ver a 6 extranjeros con rasgos similares a norteamericanos, que frecuentemente visitan El Salvador.
 
Camino al beneficio, el grupo encontró vacías las trilladoras y las piletas donde se lavan los granos, pero pudieron observar el proceso natural para secar el café: a fuerza de los rayos solares y con la ayuda de palas de madera, los trabajadores mueven hacia atrás y adelante los granos sin pulpa, con el cuidado que logren un secado uniforme.
 
En el proceso de beneficiado del café, en su primera fase húmeda, precisamente requiere de agua, la cual es reciclada en algunas partes del proceso húmedo y luego recibe un tratamiento especial para que sea aprovechada en otros cultivos de la cooperativa, como los granos básicos. La gira terminó en la bodega donde se almacenan los sacos que serán exportados hacia países de Europa, Estados Unidos y Japón. Cada saco lleva impreso el sello de Rainforest Alliance Certified, la denominación de origen, y el sello de café orgánico que la finca posee.



 

 

 

La realidad del café sostenible

Confiada en que fue un viaje provechoso desde su natal país de Holanda hasta los cafetales de las laderas del Parque Nacional Los Volcanes, Hilke van den Bosch, encargada de transmitir la sostenibilidad en su compañía Drie Mollen, sostiene que el reto para sus colegas es divulgar lo que hay detrás de una taza de café sostenible.
 
“La mayoría de los holandeses vemos el producto en un supermercado pero no sabemos lo que hay detrás, que existe una historia que debemos conocer, su trazabilidad”, expresó Bosch.
 
Al recorrer los senderos y encontrarse con los cortadores de café, Bosch observó la pasión con la que se esfuerzan en recolectar cada grano para no maltratar el cafeto. “Con todo ello aprendimos que es importante cuidar todos los frutos que vienen de la tierra, es importante conservarla”.
 
La comitiva de la compañía Drie Mollen, estaba conformada por el propietario de un restaurante reconocido en Holanda, Joannes Meurs, el representante de una gran cadena de supermercado, Alexander Stumphius, el representante de una distribuidora de café, Esther Evers, y los colegas de Bosch, Frank Kerkhof y Paul Pellikaan.
 
Con esta primera experiencia, el grupo espera sensibilizar a los consumidores a interesarse por el café certificado ya que con ello aportan a una gran cadena de personas que cultivan de manera social y ambientalmente responsable el café.